VIVIR SIN MIEDO Por Michael Geertsma (’06)
Traducción por Chris Curia

VIVIR SIN MIEDO

Chris Curia (’17) estaba más que emocionado de pasar tiempo en una cultura bastante diferente de su propio cuando abordó un avión a Mérida, la ciudad capital de Yucatán en México. Con una especialización académica en español, él tenía ganas de desafiarse, apoyándose en su conocimiento de su segunda idioma por primera vez.

Esta experiencia de estudiar en el extranjero le cambió, como pasa normalmente con estos tipos de viajes – pero no en la manera en que preveía Chris.

Tres horas afuera de Mérida, se encuentra el pueblo de Tekax, el tipo de lugar en que sueñan los aventureros. Es un lugar en que se puede explorar montones de cavernas y ruinas mayas con gran emoción, como si se descubriera algo nuevo y antiguo al mismo tiempo.

Como un parte sus estudios, Chris lo visitó el pueblo de Tekax durante un fin de semana.

“Sólo pasé por dos días,” dijo Chris, “pero sentí una conexión auténtica con la gente allí – una sensación de pertenencia en esta comunidad, que me pareció como algo inexplicable. Había algo que tenía esta comunidad que me estaba perdiendo en mis amistades estadounidenses. Y cuando salí de allá, ya sabía que quería regresar.”

¿Pero cómo?

EL PLAN

Cada año en Calvin, se escogen doce estudiantes en su tercer año de universidad para el programa de Jubilee Fellows. Chris era uno de estos estudiantes en 2016. Un parte central de este programa es una práctica profesional por diez semanas del verano, durante que sirven los Jubilee Fellows en posiciones ministeriales adentro de iglesias estadounidenses. Antes de ir a Tekax, ya eligió Chris su ubicación: una iglesia en el sur de California, cerca de un seminario en que quiso asistir después de completar su bachillerato. 

Pero este pueblo yucateco cambió sus planes.

“Un noche en Tekax, estoy acostando y me imagino que podría regresar a través de este programa de Jubilee Fellows. Sólo tuve que convencerles, los jefes del programa, a permitirme a hacer mi práctica en México en lugar de California. Y tuve otra idea: ¿Qué pasaría si hiciera yo una película acerca de este pueblo?”

Sólo algunas problemas con esta idea: primero, en este programa, hacer práctica profesional afuera de los Estados Unidos es poco común. Y además, esta práctica nunca había sido hecho en una película. Segundo, producir una película es costoso y un reto. No se puede hacerlo sólo, aunque seas un cineasta experto. Tercero, sólo tuvo doce semanas para planear todo.

PASO UNO: Permisión

“De verás, fue un proceso,” admitió Chris. “Los jefes del programa estaban bien preocupadas que este gran trabajo de producción estorbaría mis responsabilidades como un Jubilee Fellow. Y especialmente porque tuvimos que financiar la película y coordinar todos los matices, las preparaciones, en nuestro propio camino – pues, se puede decir que era mucho la responsabilidad para confiar a un estudiante. Pero me confiaron los jefes, en alguna manera en que todavía no sé. Quizás pensaron que era suficientemente loco esta tarea para lograr.”

Y así fue.

DASO DOS: Encontrar un equipo.

Mientras que Chris estaba soñando en Tekax, Daniel Teo y Brittany Padilla (que también eran en su tercer año de estudios) estaban ocupados con la coordinación de sus propios planes internacionales. Como estudiantes del programa de producción cinematográfica y medios, tenían ganas de pasar a Singapur por un verano para hacer una película allá.

Pero se vinieron abajo estos planes – justo a tiempo en que se solidificaron los planes de su amigo, Chris.

“Desde el principio, quería hacer este proyecto con Daniel y Brittany,” dijo Chris, “y un día, después de clase, los vi y los hablé del proyecto. Y la capturaron mi visión. Después de pocos días, me dijeron que querían ir, y que cancelaron sus planes de ir a Singapur, justo antes de que les había hablado yo. No sabían que iban a hacer este verano; y entonces, les invité a acompañarme. Y querían ir.”

Y así fue.

PASO TRES: El resto

Bastante simple, ¿no? Se requieren recursos para producir un documental, especialmente uno que toma lugar en un pueblo mexicano lejano. Además, se necesitan donantes para proveer esos recursos. Por no mencionar que no existe un programa oficial para convertir una práctica profesional del extranjero en una película. No hay una guía. Tal vez no sería tan sencillo este proceso de planearlo.

Pero la universidad de Calvin es un lugar que realiza realidades de estos tipos de ideas audaces. Entonces, no era sorprendente que esta idea, si bien loca, llegó a ser una realidad, por la pasión de estos tres estudiantes y el apoyo de su comunidad.

Ayudan los jefes del programa de Jubilee Fellows a coordinar la logística de la práctica profesional de Chris. El profesor del cine, Sam Smartt, les consultó en todos los detalles prácticos de la película. En el medio de todo eran Chris, Daniel y Brittany. Ellos oraron por su proyecto, planearon los detalles y difundieron la noticia de su proyecto en su comunidad; incluso llevaron a cabo una venta de pasteles en el vestíbulo de la biblioteca para recaudar fondos. Este trío empezó una campaña de Kickstarter para cubrir los gastos del viaje y de la producción. Empezando con un noble objetivo de $3,500, recaudaron cerca de $10,000.

Y algunos meses después, este equipo estaba en su camino a Tekax.

Avance rápido

Ahora, Chris, Brittany, y Daniel están de vuelta en Calvin. Han empezado ellos el proceso de editar sus grabaciones en un largometraje, que se llama JUBILEO: Una parábola de comunión cristiana. La película sigue Chris en su verano como misionario en la Iglesia Presbiteriana Monte de Sión en Tekax. Narra una historia de una gente verdadera y su compañerismo cristocéntrico. Narra una historia que vale la pena compartir. 

Y para Chris, esa historia ha llegado a ser el comienzo de un cambio en su vida. 

“En la universidad, siento que he pasado mucho tiempo persiguiendo mi sueños, no Dios. Pero después de pasar este verano en Tekax, pienso bastante diferente en la idea de vocación. La vocación habla de la obediencia a Dios más que tener todo perfectamente alineado en la vida. De repente, mis sueños ya no me importan tanto.”

Gracias a Dios que nos da pasiones, habilidades y dones; pero no podemos esperar que siempre vamos a usarlos. Esta ideas de la vocación y la llamada de Dios son más poderosos en los momentos en que somos mal equipados pero obedientes. Nos muestran quién es Dios. No lo sabía eso antes de mi experiencia con la gente de Tekax este verano.

“Con cualquiera cosa que pasaría en mi futuro, espero que en mi trabajo – más bien, en mi vida – siempre me comprometía a levantar a la gente marginalizada, los desafortunados receptores de la injusticia. A través de ellos, se puede ver la luz de Cristo. Si tengo un trabajo cinematográfico, ministerial o algo con la utilización de español, pues, qué bueno. Pero si mi trabajo incluye nada de estas cosas, pues, qué bueno también. Y entonces, ya no tengo un plan concreto para mi vida; pero, de verás, ¿por qué lo querría yo?”

VERGE: winter 2016

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